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18 de julio

Durante este mes hemos intentado conectar nuevos nodos pero ha sido completamente imposible, cada vez el cerco se hace más pequeño y creemos que tarde o temprano van a dar con nosotros. Visto nuestro poco prometedor futuro hemos decidido hacer un último golpe y aunque pueda parecer algo descabellado, será la única solución para que todo el conocimiento de la humanidad perdure.

Thomas habló ayer en nuestra junta semanal el enviar toda La Biblioteca al espacio con la esperanza que alguna civilización avanzada pueda recoger todo nuestro legado y no desaparezca por motivos económicos y de poder. Malik ha sugerido supervisar en las bases de datos de planetas extrasolares y también el origen de señales de radio desconocidas, como la que se detectó en 1977 en Chi Sagitario.

Por ejemplo, si mandamos estas señales a Chi Sagitario podrían recibirlas en 220 años, aunque se necesitaría más de un año en poder enviar toda nuestra información compactada y codificada a su destino. Es un acto desesperado pero creemos que es la única solución.

Ahora tenemos que mirar cómo hacerlo, por radio frecuencia, impulsos láser o combinar ambas opciones. No creo que tengamos ningún problema en encontrar la mejor forma de hacerlo, varios de nuestros colaboradores tienen experiencia en el campo de la astronomía y seguro que encontrarán la forma, siempre la hay.

Por otro lado debemos de buscar localizaciones lo suficientemente apartadas e inaccesibles para no levantar sospechas, la idea que barajamos es situar nuestras antenas mirando al espacio en el círculo polar ártico, donde ya llevan varios años seguidos con auroras boreales de alta intensidad debido a la gran actividad del sol y que gracias a esto nuestra señal podría pasar desapercibida ante los satélites de la GSN.

Sólo espero que podamos finalizar el proyecto antes de que sea demasiado tarde.